Tiene ganado el cielo.
Mi viejita ya no está más. Mi viejita que tanto me amaba y la amé se murió ayer un poco después de las 5:30 am. Nunca me voy a olvidar de mi viejita que me crió, me aguantó y me dio lo mejor.
Nunca me imaginé que se iba a morir en un hospital, que sus cueritos anoréxicos soportarían unos brazos elefantiácicos. Agonizó durante horas, pero nunca estuvo sola y a pesar de que se había olvidado de mi nombre sé que de algún modo me recordaba. Me alcanzó a expresar todo lo que me amaba en medio de todos esos tubos. Alcanzó a comer montones de cositas ricas. Le hicimos cariños, se fue hermosa, con una sonrisa, con muchas rosas y con todos las que la amaron y la cuidaron en las buenas y las malas.
La casa está silenciosa aquí. Nos hemos reído acordándonos de los momentos buenos. Mi viejita cocinaba los mejores de los postres, y me hacía unos sandwiches mortales, jugábamos…
Estoy mejor ya que sé que descansa y que tiene ganado el cielo.
Necesitaba escribir,
Necesito saber que debo seguir y que no hay nada más fuerte de lo que realmente puedo resistir.