Cleptómano vs Ladrón

marzo 8, 2008 at 3:25 am (cosas que odio)

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La primera vez que me robaron algo tenía al rededor de 8 ó 9 años. Era un objeto que ahora me da un poco de vergüenza confesar que lo quise, que era fan de él. Ja! era el báculo de Sailor Moon. La tipa que me lo robó era vecina mía, una niña que tenía todo lo que los demás querían. Se los compraba para presumir, eran objetos que ni siquiera disfrutaba como nintendos y cuestiones tecnológicas que apenas aparecían por ese entonces; miraba revistas como la “TV grama” en el furgón del colegio y gritaba :”¡¡Mijito rico!!”. A mí me gustaba jugar con ella, porque su casa era muy linda, de hecho mi mente infantil la recuerda como una de las más bellas casas que he conocido, incluso más bella que la casa de mi tío ABC1 en La Dehesa. El patio era grande con el pasto elegantemente cuidado, árboles con forma de animales y otros. Pajarracos de especies raras, flores finas, un aroma de libertad, redención, el espíritu volvía a tu cuerpo hasta que ella te hablaba de nuevo para presumirte cuán bien saltaba la cuerda. Camila Moreno, aún recuerdo su nombre. Aunque no me crean no la recuerdo con rencor. Lamentablemente a esta niña le faltaban, como decirlo, un poco de neuronas, así que se tuvo que retirar del “San Francisco de Asís”. Colegio en que sufrí y reí. Partí y volví.

Naturalmente ocurrieron otros “eventos” pero no los recuerdo con mucha claridad por su insignificancia.

Luego de varios años me di cuenta con mucho dolor de que estaba viviendo con el enemigo, de que el hogar al cual había llegado era una completa ruina. Ni siquiera podíamos ser llamados como una “familia”, dado el grado de la disfuncionalidad.

Nunca me llevé bien con mi hermana, así que con todo el amor que no pude darle a ella (o no quise) comencé a desarrollar una relación con mi prima hermana. A ella cuidaba, a ella aconsejaba, a ella compraba regalos, a ella muchas cosas que ya no son más. Ella era una niña normal, pero muy concentida por que su padre la abandonó poco tiempo después de haberla reconocido. Su abuela era la que realmente cumplía el rol de madre.

Quise mucho a mi prima, pero nunca me abrí con ella debido a su fuerte frivolidad. Sí, con el tiempo me di cuenta de que nada de lo importante era relevante para ella, lo único que deseaba era satisfacer sus caprichos y si dejarme sin nada de comer, calumniarme, dejarme en la ruina y hacerme peligrar era necesario no había problema. Bueno, eso fue una vez que fui operada y no podía comer nada duro y lo único que tenía eran unas galletas blandas que ella devoró. Una vez me mancho el plumón y me dijo “total esto es mío”sin ninguna razón lógica, cosa de siempre recordarme que yo era una vil allegada. Yo nunca le di tanta importancia a esas cosas, me dolieron, sí, pero aún la quería como se quiere a una hermana. Pensé que le faltaba madurar un poco y que ya cambiaría. Pero no, después vino lo peor.

Ahora, siendo más vieja me doy cuenta de lo que es un cleptómano y un simple ladrón. Y claramente puedo afirmar que esta pequeña degraciada (1,50 con suerte, 13 años en unos pocos días) es una simple asquerosa repugnante y digna de lastima ladrona de cuarta.

Se ha encargado de engañar a todo el mundo con que ha cambiado, pero me roba a mí y aún mi alma sufre por haber perdido todo el dinero de un año de sacrificio, documentos que fueron tirados a la calle y que puede recuperar justo en la fecha de la Prueba de Selección Universitaria, o si no todo mi futuro laboral se habría desvanecido. Y después más dinero y más cosas me robó. Se me vino gente en contra, problemas.Y un largo etcétera…

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Y por eso quiero decirles a todos en este extraño día de lluvia literal, en el que te olvidas de que alguna vez hubo verano, en que los relampagos caen con furia y el cielo se ve teñido de sangre que diferencien a un ladrón y a un cleptómano:

Los cleptómanos, aquellos que insisten en robar cosas, generalmente no son pobres, son de clase media, les da por el shoplifting y roban cosas pequeñas, como lápices, adornos y blah; a menudo no se dan cuenta. No roban en grupo. Se preocupa por su imagen, se arrepeinte de lo que hace, a veces sufre de trastornos de la personalidad, anorexia o bulimia nerviosa. Hay algunas teorías que indican que hay algo mentalmente mal con la víctima. Otra teoría de porqué los cleptómano roban es que hay un cromosoma adicional.

Ahora evidentemente el cleptómano, a diferencia del ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba, por diversión, o necesidad de satisfacer un bienestar material, económico o social llegando incluso al profesionalismo. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre.

Siguiendo con mi experiencia personal nunca me había retorcido de ira, de odio. Nunca me había pasado eso de que mentalmente imaginaba encontrándomela con las manos en la masa y después darle los buenos golpes que nadie le ha dado, tirarle de sus gracientos cabellos de porcina, decirle que es una cerda repugnante y que se va a pudrir lentito un día no muy lejano.

Pero no lo hice porque no era lo correcto y porque no es parte de mí ser así. Una vez tuve la oportunidad y me costó tanto aguantarme las ganas u.ú…Pero ahora creo que no la odio, es sólo que no tengo sentimientos para ella, es como una cosa neutra, como lo que se siente por un desconocido…

Por otro lado esta “experiencia” me ha ayudado a desarrollar con todas mis fuerzas el deseo de la independencia, ya siento mis alas desplegándose jojojo 😆

Por último decir que me basé en 3 ó 4 páginas de internet, experiencias y conocimientos de psicología. Si no pongo bibliografía es porque me da flojera, perdón por los derechos de autor. 😥 Oh sí las imágenes también.

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